Software Libre en el Estado Uruguayo hace 4 años. ¿Como estamos hoy?
Hace unos años, Margarita Michelini publicaba este artículo en el sitio Mosaico Social. Con aportes de Rodolfo Pilas, Eduardo Mariani y el autor de este blog, el artículo pretendía reflejar la situación de adopción del software libre en el Estado.
Al no poder accederse al artículo original, y gracias a la gentileza de Margarita que lo recuperó de sus viejos respaldos, lo vuelvo a publicar aquí, con el sincero entendimiento que, si bien se han verificado avances, en muchos casos importantes, en lo medular este artículo no ha perdido vigencia.
El Estado en la era pre-digital
Entre los informáticos uruguayos se comenta que, en una empresa, alguien colgó un cartel con la siguiente leyenda: “A nadie lo echan por usar software propietario”. En otras palabras, innovar es un riesgo. Broma o realidad, la frase da una idea de cuál es el clima con respecto al software libre (SL).
“Para cumplir con mis obligaciones como ciudadano uruguayo tengo que firmar un contrato con una empresa de Estados Unidos”, ejemplifica Rodolfo Pilas. Eso le sucede a las pequeñas y medianas empresas a la hora de hacer la declaración de impuestos, ya que deben usar el programa Alfa distribuido por la Dirección General Impositiva y que solo corre sobre Windows. Quien quiera pagar impuestos está obligado a adquirir ese programa y esa licencia.
Pilas, profesor universitario de Informática y presidente del Grupo de Usuarios Linux del Uruguay (Uylug) rechaza esa práctica y la atribuye a que “no existe una política pública de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (Tics)”. En su opinión, ese es “el principal problema” por el cual no se toma en cuenta el SL ni se aprovechan sus beneficios.
Licencias y libertades
Los promotores del SL se resisten a tratar el tema sin antes hacer puntualizaciones imprescindibles. La primera es aclarar que hablar de software libre es hablar de ciertos tipos de licenciamientos y permisos.
“¿Qué significa propiedad cuando la propiedad se puede duplicar infinitamente?”, pregunta Eric S. Raymond en su libro La catedral y el bazar. Y responde que la verdadera propiedad de un software es el derecho de distribuir sus versiones modificadas.
Por eso es pertinente enumerar las características de los permisos de software libre que difieren de las del software privativo o propietario:
En primer lugar se trata de una licencia para uso irrestricto o con cualquier propósito. En segundo lugar está permitido copiarlo tal cual es. Para que esto sea posible el software permite acceder a sus entrañas (código fuente) El tercer aspecto de este tipo de software es que da la posibilidad de estudiar cómo funciona, corregirle los errores y/o mejorarlo. Por último nadie prohibe distribuir la mejora producida. Estas dos características implican producción de conocimiento y transferencia de tecnología
Pilas acepta qu detrás estos preceptos casi administrativos hay otra cosa. ¿Una filosofía? Una “idea o concepto, llamalo filosofía si querés”.
Enrique Verdes, docente, miembro del Instituto de Ingenieros en Electricidad y Electrónica coincide con su colega de Uylug: “Con el SL obtenés la licencia y la libertad”, además de ser una forma de “transmitir conocimiento”.
La mayor parte de quienes trabajan desarrollando soft de código abierto vive en países ricos. Tienen buen sueldo y tiempo libre que invierten en este desarrollo o reciben un sueldo de una empresa para hacerlo. “Al permitir su distribución hay transferencia de conocimiento y riqueza”, explica Verdes. Y agrega: “Nos están regalando millones de dólares, porque el SL no es gratis”. Sin embargo, en su opinión no es el precio de la licencia lo que más importa “sino la libertad de transformar los programas, el control sobre el software que se usa y la riqueza de conocimiento que se transfiere.
De empresario y políticos
Funcionarios y gobernantes desconocen que el 80% de servidores de Internet funcionan con SL; igual que el 80% de servidores de correo y el 98% de los servidores DNS (servidores de nombres) y que empresas como Amazon y Google se basan en SL e IBM promueve Linux. En general, su nivel de conocimiento sobre informática no es mayor que el de cualquier usuario de PC. “En Uruguay, la clase política, con algunas excepciones, desconoce todo lo vinculado con las Tecnologías de la información y comunicación (Tics). Vive en la era pre-digital”, asegura Pilas. La consecuencia es la ausencia de políticas públicas en Tics y que cada dependencia estatal se embarque en caminos aislados en materia informática.
Verdes, por su parte, considera que no hay un panorama homogéneo en los organismos del Estado en materia de aplicación del SL a la gestión. No sólo cada organismo decide cual tecnología aplicar sino que en una misma institución coexisten diferentes políticas. Hay coincidiencia entre los socios de Uylug en que la introducción de SL depende de impulsos individuales. Como ejemplos señalan lo ocurrido en la Junta Departamental de San José donde se adoptó SL y el Poder Judicial donde comezó una fuerte migración hacia éste. En ambos casos el cambio fue promovido por funcionarios afines a los sistemas de fuente abierta, que lograron hacer aprobar sus proyectos.
Como no hay política estatal, “la persona que está hoy a cargo puede ser amigable del SL y la de mañana no”, coincide Pilas.
Por parte de las empresas existe también un gran desconocimiento, aunque desde hace un tiempo hay un mayor interés en el SL para evitar el alto costo de las licencias. Sin embargo, tienden a considerarlo de baja calidad por ser gratuito o de bajo costo; pueden utilizarlo en el servidor de Internet o de correo pero no en aplicaciones críticas. En cuanto a las empresas de informática que venden software privativo o propietario están cómodas con la situación.
Por parte de los programadores el SL se visualiza como una forma regalar el trabajo. A menudo lo usan para ellos no lo promocionan ni trabajan con él.
“A la gente no le cayó la ficha todavía de como ganar dinero con el SL”, explica Verdes.
Si bien las licencias son de bajo costo, en este modelo de negocios el valor agregado está en los servicios.
Por fin, un elemento que pesa para impedir la migración al SL tanto en el sector público como en el privado es lo que se llama “aplicaciones heredadas”. Si todo lo que está andando se basa en software privativo, se teme el cambio por su costo y la incertidumbre que produce.
Proyecto archivado
En noviembre de 2004 se presentó en la Cámara de Diputados el proyecto de ley: “Programas de computación – formato abierto y estándar”. En éste se establecía que todos los organismos del Estado “deberán distribuir toda información actualmente distribuida en formatos cerrados también en, al menos, un formato abierto estándar”. Además se obligaba a aceptar todo pedido de información en por lo menos un formato abierto estándar. El proyecto de tres artículos, instauraba en las instituciones educativas del Estado la utilización de SL además de las propuestas programáticas existentes.
De acuerdo al reglamento, el proyecto fue archivado al terminar la legislatura, en febrero de 2005.
“El desarrollo del soft libre en el mundo se lee en clave de soberanía, desarrollo económico, transparencia del estado y democratización de las tecnologías de la información” expresaba Eduardo Mariani, ingeniero, adherente a Uylug en un informe a uno de los parlamentarios del gobierno progresista que asumía ese mismo año.
El primer punto, la soberanía porque “la tecnología de la información está en el corazón del Estado, forma parte de la infraestructura de su administración, de los sistemas de defensa y seguridad. Los paquetes de software cerrados, cuyo código fuente no puede examinarse ni cambiarse, constituyen una dependencia inaceptable”. Con el agravante de que esos paquetes están sí controlados por otro estado.
Con respecto al desarrollo, el informe consideraba que la adopción del SL al ser un modelo de negocios distinto, basado en los servicios, que sustituye la venta de licencias de software, “es en realidad, una sustitución de importaciones, porque los expertos se reclutan en el ámbito local, mientras que las licencias se compran, por lo general, en el extranjero”. Entre otros conceptos planteaba que el auge del soft libre “es una oportunidad única de desarrollo tecnológico para los países como el nuestro”.
En cuanto a la transparencia es evidente que “la información almacenada por el Estado debe estar basada en estándares accesibles y públicos”.
Por último se advertía que la brecha digital, es decir, el déficit de acceso a las tecnologías de la información (la web, el tratamiento de texto, la mensajería electrónica, etc.) por parte de los sectores desfavorecidos, “puede colmarse o empezar a colmarse gracias al soft libre”. Es este el factor democrático del SL. El informe concluía: “Los ‘regalos’ de ciertas compañías sólo sirven para aumentar la dependencia e hipotecar el futuro”.
Hasta hoy, el Parlamento con mayoría progresista no ha avanzado en el tema.
Si el software libre resulta más económico, permite al Estado producir tecnología y asegura la confidencialidad de la información, ¿por qué no lo desarrolla y aplica?
Para muchos la respuesta se llama desconocimiento, para otros debilidad de la sociedad civil. Los “regalos” de ciertas compañías y el marketing que lo acompaña son sin duda otro factor que incide en la falta audacia para cambiar.
Técnicos entusiastas
El Grupo de Usuarios Linux del Uruguay (Uylug) se fundó en 1996 y hasta 2002 trabajó mucho. Se organizaron jornadas regionales con invitados relevantes, se asesoró a quienes se acercaron a buscar soporte técnico y se hicieron intentos de incidir en los gobernantes.
A pesar del entusiasmo, el Uylug no adquirió gran visibilidad. Pilas piensa que esto se debe a que los socios son un “grupo de técnicos entusiastas” que no saben ni relacionarse con la prensa ni hacer lobby con los políticos.
Hoy, el Uylug, los viejos socios y gente nueva que se acerca, está de nuevo con el motor en marcha. Lo más inmediato es la implementación de un proyecto que permita la copia de programas de SL en principio en instituciones educativas.
Si hoy a nadie lo despiden por usar software propietario, como dice el supuesto cartel, Verdes prefiere citar otro que dice: “Va a llegar el día que te despidan por no considerar el Software libre”.
Margarita Michelini, Anong, 8 de setiembre de 2006.
Posted on 10th August 2010
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